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sábado, enero 24, 2009

El sentido de las decisiones

Ya han pasado un par noches desde aquella en la que casi sin pensarlo, estaba parado de frente a tres años que se fueron en un abrir y cerrar de ojos. Llenos de miedos, llantos, risas, todos y cada uno de los días pasaron por mi frente, en el sonoro ritmo del himno argentino.

Orgullo propio, tal vez era lo que podría describir ese momento, aunque suena soberbio, fue el sentimiento que empezó a surgir en mi cabeza. Luego volví a bajar la mirada y mi ego a la tierra, mire a los ojos, de todos los que estaban ahí, y no encontraba a muchos de los que necesitaba estén, pero si veía mucho brillo en los que pudieron asistir.

Fueron tres años que iniciaron allá en Achumani rodeado del amor y apoyo familiar; con todos los nervios y dudas de una aventura por emprender. Luego pasaron largas horas entendiendo a la idiosincrasia argentina rodeado de los amigos que la vida me puso en ese edifico antiguo por el cuál coincidimos ¡Por suerte! Y se establecieron las bases para encarar lo que venía de la vida.

Las noches de los lunes, miércoles y viernes iban pasando y de pronto, ya no eran iguales, algo había cambiado, la gente no me era indiferente y yo tampoco a ellos, se marcaron vínculos que se sellaron en un bus camino a una loca fiesta, en la que entendí, que además de conseguir mi propósito personal, la vida había terminado de darme la clase más larga que había cursado, sin ningún tipo de calificaciones, mi lugar del mundo se manifestó para decirme bienvenido.

Gracias a todos por lo vivido, por el apoyo y sobre todo por enseñarme el camino, ahora solo quiero que me acompañen y cuenten conmigo, como conté con ustedes desde aquel día que mi cabeza alzó vuelo.


1 comentario:

Ricardo dijo...

Betito:
Mil FELICIDADES; por tu logro, logro tuyo, que lo pensaste, lo planificaste y lo cumpliste. Eres un orgullo para todos nosotros.
Tu PAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA