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lunes, septiembre 19, 2011

El fútbol visitó el Siles

Hace tiempo que un clásico paceño no prometía tanto fútbol como el 179. Sucede que el local por efectos de recaudación, The Strongest llegaba al Hernando Siles con 16 goles a favor en 3 partidos, invicto y con el ego bien alto. Bolívar por su parte arribaba a Miraflores con ganas de revancha porque Blooming con un gol lo bajo de la nube que lo había dejado su funcionamiento casi perfecto ante Guabirá en la segunda fecha.

Sin Alejandro Chumacero y sin Jhasmani Campos los grandes de La Paz saltaron al gramado del estadio que se abarrotaba de gente por la expectativa de ver un espectáculo con goles, y vaya que los 90 minutos le dieron al hincha, especialmente a los celestes, eso que esperaban. Casi de principio a fin la Academia recuperó su título perdido en los 90s cuando el juego de los bolivaristas era catalogado como académico por su clase, y su categoría. Un medio campo que funcionó como una maquinita recién aceitada tenía a Lizio como su principal rodaje que engranaba perfecto con un Rudy Cardozo en nivel de selección y con el siempre voluntarioso Lorgio Alvarez.

William Ferreira a este ritmo se va a cansar de hacer goles, porque ahora su única responsabilidad es empujarla, ya en la segunda fecha se había llevado 5 a su cuenta y ahora en un Clásico Paceño se anotó un nuevo Hat-Trick en la Liga Boliviana, donde se cansa de inflar redes ante la pasiva mirada de las defensas que quedan “indefensas” ante el volumen de juego que expone este equipo de Ángel Guillermo Hoyos.

Pero en The Strongest hubo errores de planteo, al ser atacado por 5 hombres celestes, Parada y García eran constantemente desbordados sobre todo el primero que no encontraba en Marco Paz los relevos necesarios y en Delio Ojeda la cobertura para darle tranquilidad a su espalda. Escobar capitán y emblema del Tigre logró colocarse el equipo en el hombro cuando más duro le pegaba el resultado con un 4 a 1 abajo el 10 imponía carácter para al menos desde el espíritu guerrero equiparar los desaciertos de sus compañeros, expuestos en los errores tácticos de su técnico y en el poco peso ofensivo de sus delanteros.

Así transcurrió la nueva historia de este clásico liguero con un Bolívar tocando a placer el balón y con un The Strongest aguantando el peso del partido sobre su área, con esporádicas chances de cambiar la historia, claro, Ramallo había tenido la primera del partido y el cuento hubiera cambiado hoy si la tarde del domingo estaba más fino, pero la fineza dominical la tenía Damian Lizio en sus pies, el 11 celeste cada día más afianzado en La Paz muestra cosas de un crack, que River Plate hoy añora en su periplo de B Nacional.

Cuando el partido terminaba entró en un momento de que más que fútbol tenía discusiones, “boqueos”, “guapeadas”, típicas de un clásico caliente, Argüello y sus jueguitos, Mauricio Soria y sus “piratas”, Frontini y sus “enemigos”, Vaca y su "tribunerismo", Escobar fue el que rompió el hielo en cancha y encaró a los argentinos, mientras todos discutían, cayeron 3 goles más uno celeste y dos atigrados, gritados más que con alegría con bronca y desahogo de un hincha que viste la 10 y usa el cintillo de capitán.

Eso fue el 179 entre The Strongest y Bolívar, muchos goles, muchos roces, de la norte se animó a bajar el “ole”, de la sur aun no bajaron mucho más que insultos de impotencia al sentirse superados con un 5 a 3 que hace tiempo no hacía aflorar tanta pasión en el Hernando Siles.




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