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domingo, agosto 19, 2012

Desde el techo del Santiago Bernabéu



Un imponente Santiago Bernabéu recibe al último campeón de la Liga BBVA, horas antes del partido los alrededores ya empiezan a tomar color blanco, bares, restaurantes, taperías, comienzan a llenarse de familias, de hombres y mujeres que están de paso al estadio, refrescándose de la ola de calor que azota a Madrid. Buscando aire acondicionado, hablando de la crisis, y de como les irá en el torneo.

No tienen dudas de que será un mano a mano con el Barcelona nuevamente, por eso el “merchandising”  no oficial llena todos los caminos al estadio con chalinas, gorras, banderas, con insignias del Real Madrid, de sus figuras y entre mezcla productos con insultos, y provocaciones contra el Barca, desafiando y refregando su último título sobre ellos.



Una vez hecho el recorrido previo, toca el turno de subir al menos cinco empinados pisos, una hora y pico antes del partido inaugural de este Madrid, los ascensores están libres, no hay aglomeraciones y el acceso es tan cómodo que sorprende, la decisión por eso de subir por las escaleras, me regala otro lujito, subir por escaleras mecánicas, ayuda a no llegar totalmente humedecido y consumido por el calor a mi butaca.

Una vez arriba ingreso por los portones que titulan “Vomitorio” -así los llaman a los sectores- encuentro mi sector 620, mifila 12 y mi asiento 15, encima mio, solo tenía el techo del Bernabéu y debajo una vista panorámica del perfecto césped, en frente el único sector lleno del estadio a una hora y pico de iniciar el partido, era el sector visitante de los Valencianos.



Una vez instalado y habiendo pasado el gustito de entrar a la Casa Blanca decido pasearme por las tribunas, descubriendo los sectores VIP con azafatas, menús variados de bebidas y comidas. Descubriendo que mi acceso era por mero orden, que no hay vallas ni controles estrictos, ni siquiera en el sector de la visita, se entremezclan locales con ellos sin problemas, gire por toda la bandeja alta de cabecera a cabecera e ingrese a cualquier sector que quise.



Claro, el partido ya se acercaba, la vuelta al estadio tomo un par de minutos largos y el calor hizo presa de mi altiplánico cuerpo. Decidí pasar por bebidas, cerveza, agua, gaseosas, sándwiches se venden sin problemas pero solo en lugares autorizados en los pasillos, si estas en gradas no te antojes nada que debes salir no hay más opción.



Vuelvo a mi privilegiado sitio, claro no todos los días estas en una butaca del Bernabéu. Real Madrid ya se había entrado, al vestuario, Valencia trabajaba aun en medio campo y los dispersores de agua se encendieron, los echaron del césped como cualquier hijo de vecino, y claro ahí recordé que en el banco esta “The Only One” el Mister, el “Puto Jefe”, Mourinho.

La visita en la calurosa tarde obligada entra a vestuario y los alta voces anuncian los 22 actores, abucheos para todos los de Valencia, especiales para Gago y Soldado ex Madridistas. Aplausos para los merengues, de entre los 11 el ranking de palmadas: Casillas, Ronaldo, Ramos, Higuaín, Özil, pero el estadio explota, se rinde y suma a palmas arengas y gritos efusivos cuando anuncian al Mister.



Real Madrid y Valencia saltan a la cancha, el estadio tenía muchos huecos en las gradas, en solo 5 minutos se llenó, quedan pocos espacios  -delatados por la butaquitas azules vacías- siguen cantando más los visitantes, pero de a poco el Bernabéu a ritmo de su hinchada organizada que me dio la sensación estar conectada al sistema de altavoz dell estadio para empujar a las tímidas voces que llegaron a ver el inicio de temporada del último campeón a alentar.



El público Madridista, seguramente con la confianza de saber que gana sin mucho esfuerzo que camina y no se despeina, se mal acostumbro, el primer tiempo no se inmutaron, si! festejaron el gol optimista del Pipita, se enojaron con el gol de Joel, y pongo un alto a esto, se enojaron con uno de sus referentes ¡Casillas!  Le recriminaron sus constantes problemas en las salidas aéreas, pero no solo su público lo hicieron también sus compañeros, Ramos, Pepe se lo recriminan ya con el control de las jugadas y me doy cuenta que Iker Casillas, es un referente mundial, sin duda de los dos mejores arqueros del mundo, si no el mejor, y desde el techo del Bernabéu siento su angustia, su pena, sufro con él su culpa y pienso, si esto le sucede al 1. Qué le queda al resto de los arqueros en el mundo (¿?).



El enojo se comienza a ir de las gradas, y vuelven los aplausos, incluso para Cristiano Ronaldo que “firuletea” de más, y estuvo impreciso, pero el público le perdona todo y la verdad es que desde el techo, sin tener los límites de la pantalla chica, lo ves hacer cosas de publicidad en medio del partido, hasta ¡sin cámara encima!

Desde ahí arriba también tengo una vista privilegiada con todos los espacios, los pases al vacío posibles, las distancias, es un lujo además por eso poder vivir un partido desde ahí para el análisis táctico del inicio de la Liga para el campeón, pero me asombro y me rindo al poder de Xabi Alonso, no es de los más aplaudidos, ni tampoco el que más camisetas vende, pero fue el mejor de la cancha, tiene en su cabeza la misma vista de la cancha que yo desde arriba y en el pie derecho tiene un sistema integrado para lanzar balones dirigidos, en correcto tiempo y distancia, un maestro que me deleito con poesía en forma de pases.



Así entonces el dueño del show en el rectángulo es Ronaldo, el hombre que carga la culpa y los nervios Casillas, el más claro Xabi Alonso, el resto transcurre entre la elegancia de algunos y el empuje de otros, pero nada motiva al publico, hasta que sale Mou de su cueva, cada que sale a dar ordenes el estadio al unísono canta “Jose Mourinho, Jose Mourinho, Jose Mourinho”, el ni siquiera se inmuta y sigue dando palabras a su hombres. Desde mi butaca no se escucha lo que dice, pero la comunión DT-Merengues, es innegable, hay un delirio por el Mister que no se oculta y que él lo disfruta, le infla más ese ego que lo llevo a ese banquillo.

Ya el tiempo pasa, los minutos transcurren y mientras más cerca de los 90 se acomoda el minutero, el estadio cambia de un teatro a una cancha de fútbol, hinchas de pie, gritando, insultado, golpeando pilares de metal para que lo escuchen, el equipo no rompe el empate y el arbitro, que por cierto, fue malísimo, decide terminar el partido. Abucheo general de las gradas por no ver ganar a su equipo y la inmediata pregunta, ¿a qué hora juega el Barcelona?



La gente comienza el descenso y la evacuación, fotos pero con caras largas, un padre preguntándole a su hijo de dos años si le había gustado su primera experiencia en el Bernabeu, y le responde “si, pero no ganamos papá”, el todo apurado le explica que empataron, que no es malo porque tuvieron los jugadores con la selección y sumaron un punto, el niñito seguro entendió la mitad de esa justificación pero flameo su bandera y se fue feliz, como yo, porque desde el techo o desde el suelo, esto es el Santiago Bernabéu.






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