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jueves, agosto 30, 2012

Un sueño hecho REALidad…



Tengo muchas ganas de compartir esta experiencia con las personas que de verdad entienden que no fue un partido de fútbol más, fueron 90 minutos de esos que uno quisiera duren para siempre. Sólo las personas que saben que este hito futbolero quedará en mi memoria de por vida lo entenderán como tal. Será una de esas historias que cuando sea viejo y temático la repetiré emocionado una y otra vez:  Es que al fin, llegó el día en que conocí en persona al mejor equipo de la historia, y saben qué (¿?), perdió ante el mejor técnico que tendrá pronto la historia del fútbol, que no le quede duda a nadie.



Mourinho, es de esos tipos que si no lo bancas, lo odias. Yo decidí bancarlo desde aquella UCL que ganó con el humilde Porto, su paso por el Chelsea nos distanció un poco, y su llegada Real Madrid pensé que sería el paso definitivo para odiarlo, pero el 29/08 pasó lo contrario, tuve la suerte de estar en su ciudad, toda la semana previa desde que el Barcelona le ganó en la ida 3-2, y ver como su equipo cayó ante el humilde Getafe por la Liga y ahí el hombre trabajó sobre los músculos que ningún triple turno puede fortalecer, ¡el corazón! De manera pública dejo claro que sin corazón y sin alma este equipo no llega a ninguna parte y lo puso a prueba en El Clásico.


Vamos por partes, tenía mucha emoción y ansiedad por llegar al estadio luego de un día de mucho laburo, al fin me bajé del 126 en frente del Santiago Bernabeu y la luna posaba callada y tranquila. Todo lo contrario ocurría en el suelo, ruido, alboroto y aglomeraciones, algo raro, una hora y quince minutos antes del partido las puertas seguían cerradas, 10 minutos después se abrieron y como tipo ansioso que soy, entre con la primera tongada de gente.


Mi ubicación como el partido de lujo! El estadio me recibía con una banderita, a mí como a los 70 mil visitantes más, una banderita en cada butaca para pintar a la Casa Blanca. Ya Barcelona estaba en el campo, el equipo Culé prometía mantener su invicto y con Puyol en la delegación, quizás esa fue mi primera decepción no ver al Gran Capi en acción, después fue un suceso de decepciones blaugranas, primero Busquets, luego Piqué, no encajaron en el partido, y fue cuando los Mourinho Boys sacaron el turbo y pusieron cuarta, y luego quinta, para superar rápido al mejor equipo de la historia, 2-0 abajo el Barcelona que ya no es de Pep y se siente, cada que pasen más partidos, la ausencia del antagonista de Mou va sumar kilos.



Messi tuvo un tiro libre que cambió por gol y mucha calentura encima, ese 2-1 del final del primer tiempo los metió en el partido, confirmé también que este Messi, el de acá, es el mismo que el de la selección, creo que con esto no pongo en discusión si es o no el mejor del mundo, los números, goles y títulos lo garantizan, solo digo que NO hay una transformación mágica en él con el cambio de camiseta.



El resultado no se movería más por un poste y por los arquerazos que tienen ambos. El buen gol de Lio y la guapeada de Cristiano en su gol, me dejaron mucho espacio en las retinas, que se llenaron con el juego de dos maestros, en el rincón blanco Mesut Özil, da cátedra de como jugar de media punta, con casi 0% de errores cometidos. Por el otro sector, Andrés Iniesta, es la leyenda que conocemos, la va contando él mismo en la cancha, los hinchas del Madrid cada que él tiene la pelota murmuran, como si quisieran aplaudirlo, claro su ética futbolera y su pasión los deja en el susurro únicamente.



Xabi Alonso ya por segunda vez me convenció que es un caballero del fútbol, hace el 98% de las cosas bien, dejo un 2% por algunas faltas innecesarias, Xavi estuvo algo flojito pero igual que Iniesta, camina por la cancha con una autoridad que le grita a los 4 vientos lo gigante que es, y cuando tiene la pelota, por muy pocas veces que suceda deja una ráfaga de fútbol impresionante.



El Bernabeú se desvive en aplausos para el Pipita que de a poco anotando goles importantes se va metiendo a la gente en el bolsillo, ni contar como ovacionan a Iker y Sergio Ramos los Madridistas, pero hay alguien que es como un ícono, LA FIGURA, más en clásicos, ¡Pepe! Ese jugador rústico, a momentos mal intencionado es por el que el Santiago Bernabeú daría la vida, en algún momento del partido lo comparé con el Che Guevara, es el guerrillero de esta generación futbolera, el hombre que mueve más que ideales, el tipo revienta la pelota al segundo anfiteatro y la gente explota de emoción, es el abanderado de la transición diría yo.


A riesgo de pecar de acelerado, creo que una Copa del Rey, una Liga y una Super Copa avalan a Mourinho para admitir que se ha iniciado el proceso de relevo, este Barcelona de a poquito va careciendo de ideas cuando en frente tiene a un equipo de Mou, de a poquito va sintiendo mermada su cantera, va relajándose (con el deber bien cumplido, claro esta). Y al frente hay otro equipo aún temeroso de pasarla mal como en el último tiempo, pero cada vez más atrevido, esto es como en el tenis, el que está más fuerte de la cabeza gana, y en eso, a los equipos de Mourinho no hay con que darles.


Los festejos los viví desde las gradas de arriba justo encima de donde estaba el palco real, por eso pocas fueron las imágenes de ese momento, me quedan la forma en que se esquivan Ronaldo y Messi, como solo los 11 del Barcelona quedaron en cancha mirando la premiación que solo se la hizo al campeón, la vuelta olímpica es casi una procesión  por el ritmo, y obviamente el hit de la noche post pitada final “Campeones, campeones, oe oe oe…” … desde los parlantes y gargantas de la tribuna.



Como dijo por algún tweet el gigante Juan Pablo Varsky “Estos partidos son más que partidos, te dejan feliz”, así me fui yo luego de vivir una fiesta, feliz, satisfecho, porque fui, como todos los que pudieron ver el partido desde cualquier parte del mundo, testigo del paso de la posta del mejor equipo del mundo, al mejor técnico del mundo.




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Es difícil contar todo lo vivido, desde que cruzas el molinete hasta que llegas al asiento, o desde que comienza el partido hasta que el arbitro dice final, hay un sinfín de emociones guardadas, recuerdos que perdurarán en mi, como aquella oportunidad que me regalo la vida de disfrutar el clásico del fútbol mundial, justo el día que se definía el desempate histórico (88 Victorias para el Madrid, sigue manteniendo superioridad sobre Barcelona con 87, desde 1931). Ese día yo logré tachar de mi listita de cosas por hacer antes de morir, un ítem que era de los más difíciles, uno que clasificaba casi como un sueño inalcanzable, ahí el fútbol me volvió a dar una lección: Soñar primero, trabajar por alcanzarlo y luego sorprenderte con lo inesperado.

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